17 de diciembre de 2011

Momentos decisivos

Escribo esto antes de un momento bastante crucial de mi nueva existencia.
Tengo nervios tanto como tengo miedo. Tengo miedo. Y este miedo es un sentimiento tan puro y perfecto que siento que quemaría el papel con tan sólo escribirlo,
Pero este miedo es decisivo. Me hace notar que soy humano y que sigo sintiendo. Y de éste miedo nace la esperanza; es el goce de que sigo siendo humano, que sigo sintiendo cada paso que doy.
Existen otras formas de hacer las cosas, por supuesto. Pero es esta la única, la que considero más adecuada, teniendo en cuenta mis antecedentes y mi personalidad.
El miedo, como el sufrimiento, son necesarios para saber que sigo aquí.
Y aquí sigo, esperando. Esperar es también necesario; calcularlo todo objetivamente, aunque sea sólo en la teoría.
Me tiemblan las manos; no quiero ver la hora por que sé que la hora ya se acerca. No soporto este estado actual de mi estar, tanto consciente como inconsciente.

Y la puerta se abre.
Ahora entro yo.

(15 de Diciembre de 2011)

4 de diciembre de 2011

Prosigue el día
inventando ficciones,
en el nombre del recuerdo.

Nubes en el cielo,
cargadas en deseo;
pétalos de blanca rosa,
flotando en el silencio.

Silencio, triste silencio.
Hacen falta los poetas
y su canto sobre el vacío

Pétalos de blanca rosa,
flotando en el paso,
cayendo a mis pies
gotas desde el cielo.


Alguna vez, nosotros,
vimos flotar esas nubes
y nos preguntamos entonces;
¿Dónde es que quedarían?

Pétalos de blanca rosa,
llegaron a mi hastío
irrumpieron en mi soledad,
como lluvia de sonidos.

***

Tu nombre y melodía,
tu risa y tu inocencia
pétalos de blanca rosa,
flotando en el silencio...

13 de noviembre de 2011

Despedida


Me es difícil despedirme de ti.
Lo sé.
Lo siento.
Me es difícil despedirme;
decirte un adiós,
un hasta luego.
Quizá por que no quiero que acabe,
por mi destino tan incierto,
quizá por que sigo sin saciarme
de tus labios, de tu voz, tu pensamiento.
Me es difícil despedirme,
decirte adiós en mi desasosiego
dejarte hoy, ahora; en ésta noche,
empapar con éstas lágrimas un desierto.
Saber que un día fuiste mío sin yo tenerte,
que vivirás como mi pnesamiento de tormento.

16 de septiembre de 2011



Hubo una vez una noche.

Hubo.

Hace mucho.

Ahora sólo es recuerdo.

De tu cuerpo y la Luna.

2 de septiembre de 2011

El existencialismo es melancolía...


Hoy es de esos días donde huir es la respuesta,
donde los enfrentamientos se ganan evitándolos,
donde hay valentía en los actos más cobardes
donde un silencio es la mejor y única respuesta.

Hoy es de esos días, donde la vida es ámbar,
donde no hay símbolo en las palabras,
donde no hay sentimiento en los poemas,
donde tu figura me falta y no te extraño.

Hoy es de esos días donde prefiero no leerte
donde el recuerdo se vive y la vida se sueña
donde el anhelo es lo que fue y será
donde la distancia termina el conflicto.

Hoy es de esos días, donde la vida falta y sobra
donde la única prueba de la vida es el tiempo,
donde no hay buen o mal pié al levantarse
donde las mejores sonrisas se quedan escondidas en los labios.

Hoy es de esos días,
donde sencillamente sería mejor
no haber vivido ni pensado
donde mi vida parece distante,

pero no lo suficiente...

23 de agosto de 2011

No quiero cerrar los ojos y no verte.


¿Es tu cuerpo el que me visita?
¿O es el mío el que delira?
Llama a la noche, que se acerque;
que preste atención a mi ilusión.
Guarda tu silencio en mi ruido,
no quiero cerrar los ojos y no verte.

Tu cuerpo se siente tan certero,
que no quiero sentir el mío y no sentirme
volando entre nubes, nadando en el polvo,
la oscuridad que te ilumina entre los senos.
Muérdeme y mastica mi sangre,
siente el algodón que me conforma, 
y los sueños que me deliran.
Siente mi triste carne; polvo y nubes, 
sabor a noche, a sueño y a poeta.
Pero no me hables, no.
Que el sueño que se sabe sueño,
es siempre la realidad más lúcida y certera.

Fija tus ojos en los míos,
no dejes que la Luna muestre
sólo media sombra, media vida;
seamos mejor el sueño completo.
Quien vive es vida,
quien delira es vida,
sólo el insano es cuerdo.

Seamos música y silencio,
ritmo y melodía.
No dejes de tocarme,
no dejes de besarme.
Música ilusoria y vacía.
Pero no intentes hablarme, no.
Que no recuerdo tu voz,
no recuerdo tu rostro,
no recuerdo más que el calor,
del último abrazo.

Y yo no quiero cerrar los ojos y no verte,
no quiero abrirlos y volverte a quitar la vida.

20 de agosto de 2011

El bosque [Es que amor...]


Amor, no es que no te quiera.
Es que amor, estoy cansado de quererte.
Te llevaste mi vida, mi carne, mis luces,
mi sentir, mi deseo y mi vida,
Sabiendo que no volvería a verte.
Y te busqué entre los olmos,
encontré compañía con el viudo lobo solitario,
lloré con el sauce llorón,
pues mi fatídica risa
avergonzaba a las hienas
y el poeta encontró mi canto
demasiado desdichado.

Pero tú nunca apareciste,
te busqué entre los abedules,
lloré con ellos cuando caían
las hojas de su triste otoño,
pero mis lágrimas ya no te invocaron.
Es que amor, yo te quería,
amaba las ansias de quererte.
Pasó la noche, la luna, las estrellas,
la noche, la soledad, tu recuerdo.
Viví la compañía de la noche y tu ausencia.
Pero mi canto era desolado hasta para el lobo.

Estoy perdido en mí mismo
y no quiero abrir los ojos,
pues el funesto bosque
ya no se extiende hacia los lados,
echó raíces en mi corazón
y crece desmesurado hacia adentro.
Amor, no es que me hayas abandonado,
es que amor, no te despediste en tu partida,
te fuiste cuando mis lágrimas
rodaron por tu tierna espalda
y el viento frío te caló en los huesos.
Pero no quiero abrir los ojos,
la soledad se mide en tristeza,
en osucirdad, en ausencia de compañía,
en recuerdos y en tristeza
y no quiero seguir los caramelos de luz
que dejaste en tu paso por el bosque.
Amor, no es que no quiera que regreses,
es que amor, estoy cansado de quererte.