Poesía y narraciones. Probablemente no apto para menores de edad, personas sensibles o sin gusto al arte y al amor.
20 de agosto de 2011
El bosque [Es que amor...]
Amor, no es que no te quiera.
Es que amor, estoy cansado de quererte.
Te llevaste mi vida, mi carne, mis luces,
mi sentir, mi deseo y mi vida,
Sabiendo que no volvería a verte.
Y te busqué entre los olmos,
encontré compañía con el viudo lobo solitario,
lloré con el sauce llorón,
pues mi fatídica risa
avergonzaba a las hienas
y el poeta encontró mi canto
demasiado desdichado.
Pero tú nunca apareciste,
te busqué entre los abedules,
lloré con ellos cuando caían
las hojas de su triste otoño,
pero mis lágrimas ya no te invocaron.
Es que amor, yo te quería,
amaba las ansias de quererte.
Pasó la noche, la luna, las estrellas,
la noche, la soledad, tu recuerdo.
Viví la compañía de la noche y tu ausencia.
Pero mi canto era desolado hasta para el lobo.
Estoy perdido en mí mismo
y no quiero abrir los ojos,
pues el funesto bosque
ya no se extiende hacia los lados,
echó raíces en mi corazón
y crece desmesurado hacia adentro.
Amor, no es que me hayas abandonado,
es que amor, no te despediste en tu partida,
te fuiste cuando mis lágrimas
rodaron por tu tierna espalda
y el viento frío te caló en los huesos.
Pero no quiero abrir los ojos,
la soledad se mide en tristeza,
en osucirdad, en ausencia de compañía,
en recuerdos y en tristeza
y no quiero seguir los caramelos de luz
que dejaste en tu paso por el bosque.
Amor, no es que no quiera que regreses,
es que amor, estoy cansado de quererte.
15 de agosto de 2011
Te extraño...
Pues así. "Te extraño".
Te quiero a mi lado por las mañanas y en mis sueños por las noches.
Extraño aquella risa tan puntual,
tus conversaciones, tu mirada solemne,
extraño tu silueta en las noches,
tu oscura soledad haciendo compañía a la mía.
Te extraño.
Pero simplemente,
no sé como decirlo
8 de agosto de 2011
Niqab
Discretas olas turquesa,
se superponen en tu rostro
el rumor de la brisa marina
suave melodía en un parpadeo.
Vivo en tu rostro,
en la arena de tus ojos
disolviéndose entre mis dedos;
lágrimas venidas del Mar Muerto.
El turquesa de las olas
se pliega entre silencios
dándole vida a una sonrisa
sumergida bajo el miedo.
Vivo en tu rostro,
allá donde no veo
donde la Luna se extiende
y tus ojos no iluminan.
Navego en un velero
marcan el Norte tus caricias
busco la humedad del beso
que se esconde en olas turquesa.
14 de julio de 2011
Recuerdos (1)
No puedo escribir hoy.
Te extraño.
Y duele admitirlo.
No puedo escribir.
No puedo darte forma.
Porque no eres palabras.
Eres vida, pero sin embargo,
no puedo vivirte.
Las palabras se juntan,
formando tu nombre.
Pero no puedo escribirte.
Las palabras
no tienen tu sonrisa.
7 de julio de 2011
Fetiches
Sus manos eran las que habían llamado mi atención. Nacían por las mangas blancas de la camisa, que asomaban un reloj y unos vellos relajados. La forma en la que tomaba el cigarro, como si sólo estuviera encendido por la calidez con la que lo hacía y pudiera calar el humo al momento en el que sus manos suspiraban. Dedos largos, contrastando con las uñas cortas, el vello sobresalía sobre el dorso de las manos, en las falanges de los dedos, donde dos lunares adornanban como anillos el dedo índice y medio, y las cicatrices de cortes superficiales mejoraban aún más el conjunto.
Las dos manos, una sosteniendo el peso de las ideas y la cabeza, mientras y la otra juntaba con impaciencia los dedos en el pulgar, uno a uno y de regreso; índice, medio, anular, meñuique, anular, medio, indíce. Sus manos llamaban a mi cuerpo, quería que me tuviera entre sus manos con la suavidad con la que fumaba al cigarro, con la impaciencia con la que jugaba la mano derecha...
Dos suaves golpes con el pulgar bastaban para que la ceniza cayera lentamente del cigarro de forma reverencial, disfrutando que su caída haya sido producto de los movimientos hechos por tan fino par de manos. Y de vuelta el humo exhalado salía de su boca y se colaba entre la mano izquierda, acaricándola, sintiendo el suave terciopelo que era la piel y que lo recibía de forma referencial.
Terminé acercándome. La mano izquierda se deshizo de la colilla con un suave movimiento hacia afuera mientras y la mano derecha se extendía frente a mí, se extendió y se plegó junto con mi mano en reverencial saludo, pero no solté su mano.
No solte su mano mientras y nos conduje lentamente hacia la oscuridad, no solté su mano mientras y la dirigía hacia mi sexo para que advirtiera mis intenciones, no solté su mano mientras y me quitaba la ropa para que el par de manos pudieran mostrarme las maravillas que podrían hacer sobre mi cuerpo...